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lunes, 19 de febrero de 2018

Suspensión de operaciones de Aserca y SBA Airlines, más cierre de Aeropostal, agudizan la crisis aérea de Venezuela

Por Ricardo J. Delpiano

Aserca Airlines DC9-30 (Gastón Doval)
Foto: Gastón Doval
La delicada situación política y económica de Venezuela, continúa afectando al transporte aéreo. Como consecuencia directa la falta de divisas para adquirir insumos, entre ellos repuestos de mantenimiento y el descenso significativo de los pasajeros, Aserca Airlines suspendió desde viernes 16 de febrero todas sus operaciones aérea. Si bien el fin de los vuelos es hasta el momento temporal existe una alta posibilidad de que esta emblemática compañía aérea venezolana no continúe en servicio, sumándose al caso de Aeropostal, que también ha suspendido operaciones.

Según el Instituto Nacional de Aviación Civil (INAC) de Venezuela, la suspensión de operaciones se debe a que la aerolínea no puede cubrir los seguros de su único avión, un McDonnell Douglas MD83 incorporado hace cinco años tras ser retirado de la flota de la estadounidense Alaska Airlines. Si bien la suspensión rige hasta el 23 de febrero no existe claridad si la aerolínea estará en condiciones financieras y operacionales para retomar la operación con esa aeronave. De hecho, la compañía ha suspendido las ventas de pasajes a través de sus distintas plataformas. En su sitio web, el cierre de la venta por ejemplo, es indicada como “en mantenimiento”.

Después de contar con una flota no menor de DC9-30 y algunos MD83, la flota de Aserca Airlines se redujo significativamente hasta su único avión hoy detenido. La incapacidad para adquirir repuestos la han obligado a canibalizar su propio material para mantener en lo posible los vuelos, situación que se agrava con la falta de dineros para pagar los seguros comprometidos. La falta de aviones determina directamente la reducción del itinerario al mínimo, que hasta el último dato disponible, atendía desde Caracas a las ciudades de Barquisimeto, Las Piedras, Maturín, Maracaibo, en Venezuela, además de Aruba, Curacao y Santo Domingo en República Dominicana.

Aserca pertenece al Grupo Cóndor de propiedad de Simeón García, que administra SBA Airlines y la dominicana PAWA, también paralizadas por la situación venezolana. SBA Airlines está suspendida por 90 días por incapacidad de cumplir sus itinerarios por la reducción de la flota, lo que la limita para brindar asistencia para los pasajeros afectados. Operaba una flota de dos Boeing 757-200, un B767-300ER y dos MD83, en la que sólo un B757 estaba operativo. PAWA fue suspendida recientemente por el Instituto Dominicano de Aviación Civil (IDAC) por un periodo de tres meses debido a la deuda de US$7,8 millones con el Estado, además de tener también sólo un avión en condiciones de vuelo y de mantener compromisos pendientes con el concesionario aeroportuario Aerodom, entre otros proveedores.

En agosto de 2017, Aeropostal otra de las emblemáticas compañías aéreas venezolanas cerró operaciones después de 88 años. Una crisis arrastrada por años, mezclada con temas judiciales, agravada por la falta de divisas para adquirir repuestos que la obligaron a reducir su flota al mínimo, la llevó a suspender indefinidamente todos sus servicios que cesaron el 24 de septiembre, después de unos vuelos chárter que alcanzó a realizar.

Si bien el contrato del transporte aéreo obliga a las empresas a indemnizar a sus pasajeros o asegurar el traslado con otras empresas, la falta de recursos y de acuerdos con terceros dificultan esta acción. Por consiguiente, los viajeros que se ven afectados prácticamente no cuentan con soluciones efectivas.

Con Aeropostal y las aerolíneas del Grupo Cóndor fuera de vuelo, Venezuela ve reducida aún más su oferta aérea doméstica e internacional. Actualmente, las compañías que continúan prestando servicios son Avior, Estelar, Rutaca Airlines y Venezolana, además de Conviasa, que pese a ser administrada por el Estado y de tener un rol predominante en el transporte aéreo, tampoco cuenta con la capacidad para atender los espacios dejados por los otros operadores o por aquellos que se han retirado de Venezuela, por la falta de seguridad y la imposibilidad de recuperar dineros de las ventas a los tipos de cambio que corresponden.

Si bien Avior, Conviasa, Estelar y Rutaca, han conseguido adquirir material de vuelo más moderno como Airbus A340-300 y Boeing 737 de segunda generación (modelos -300 al -500) por la salida de equipos de otras líneas aéreas, su situación no es más favorable ya que enfrentan los mismos desafíos de todo el mercado aéreo venezolano, incluyendo la fijación de precios para los servicios a valores inferiores a los costos que deben incurrir en dólares. Conviasa es la única que compañía aérea que años atrás adquirió aviones directamente de fábrica con el pedido de Embraer ERj190, de los que hoy opera 16 unidades en vuelos de corto alcance. No obstante, la falta de pagos con terceros la ha impedido de adquirir equipos para atender las escasas rutas internacionales de la red.

Sin un cambio político inmediato y con una crisis económica, social derivada en humanitaria a nivel país, el escenario futuro para las líneas aéreas de Venezuela es poco auspicioso. La reducción de los servicios aéreos, más el cierre de las empresas, sumado a la crisis del país, obliga a distintos profesionales aeronáuticos a buscar en la migración nuevas oportunidades, en una situación que no difiere mucho a la que se vive desde el Cercano Oriente hacia Europa.

Asimismo, la contracción de las operaciones, la incapacidad para generar divisas para cubrir los costos impide a las aerolíneas cumplir con sus obligaciones y buscar mecanismos alternativos para asegurar, en la medida de lo posible, los pocos servicios aéreos que se pueden realizar. La situación tiene incidencia directa en el deterioro de la seguridad física y operacional, así como de la infraestructura y en la calidad de servicios aeronáuticos y no aeronáuticos que se ofrecen.

miércoles, 1 de julio de 2015

SBA Airlines celebra 20 años de existencia destacando la seguridad de sus operaciones como principal aerolínea internacional de Venezuela

Por Ricardo J. Delpiano

SBA Airlines B767-300ER (SBA Airlines)
Foto: SBA Airlines
En medio de un desafiante escenario para la aviación en Venezuela, SBA Airlines celebró en junio su aniversario número 20, ocasión en la que aprovechó para destacar su compromiso con la seguridad de sus operaciones aéreas y como principal aerolínea internacional venezolana.

SBA Airlines es actualmente la única aerolínea de Venezuela en contar con una certificación IOSA (International Operational Safety Audit) entregada por la Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA), la que ha sido renovada en tres ocasiones. La compañía es también la única en contar con una certificación SMS del país que reconoce la gestión en seguridad operacional. Posee también la membresía IATA lo que permite consolidarse como empresa venezolana con proyección internacional.

La aerolínea expresa que “continúa imponiéndose a sus competidoras locales, al ser la aerolínea venezolana que posee el reconocimiento internacional en lo concerniente a altos estándares de seguridad en todos los aspectos de su operación”.

SBA Airlines (Santa Bárbara Airlines) comenzó operaciones en 1995 como aerolínea doméstica de carácter regional, utilizando aviones ATR 42. Sus primeros vuelos fueron desde San Carlos del Zulia. Posteriormente en 1998, reorganizó sus operaciones ampliando sus destinos hacia otras ciudades de Venezuela como Cumaná, Caracas, Barquisimeto, Valencia, San Antonio del Táchira y Las Piedras.

Un año después inició vuelos internacionales llegando a destinos como Curazao, Barranquilla, Tenerife, Madrid, Santiago de Compostela, Lima, Quito, Guayaquil y Miami, los que se concretaron en la primera década de 2000. Fue su mayor expansión antes que la crisis económica y aérea de Venezuela golpeara fuerte a sus aerolíneas.

La compañía se ha visto en la obligación de recortar sus operaciones y flota significativamente, operando en la actualidad dos Boeing 757-200ER y dos B767-300ER. SBA Airlines sólo mantiene servicios aéreos desde Caracas hacia Miami y Panamá, además de realizar vuelos chárter a otros destinos internacionales.

Miami es el principal destino de la compañía, ruta que aprovecha de explotar con el tráfico étnico de venezolanos residentes en Florida y con la importante reducción de capacidad que han realizado las aerolíneas extranjeras que operan en Venezuela como consecuencia de la crisis aérea tras la retención y demoras en la repatriación de divisas por parte del Gobierno de ese país.

Bajo este escenario, SBA Airlines se ha convertido en una ayuda para mantener la conectividad aérea de Venezuela, al menos con dos importantes centros de distribución del continente como Miami para los Estados Unidos y Panamá para el resto de América. Su alianza con Aserca, compañía con la que se fusionó en 2008, le permite también cubrir los principales destinos dentro de Venezuela (Porlamar, Valencia, entre otros), además de atender el tráfico hacia Aruba.

Considerando las dificultades que tiene la aviación venezolana en el corto plazo, SBA Airlines trabaja para consolidar sus servicios actuales de manera tal, para sustentar su operación a futuro. A pesar de que ha realizado vuelos chárter hacia otros destinos en Sudamérica (como Buenos Aires o Santiago, por ejemplo), la aerolínea no tiene programados nuevos servicios internacionales. No obstante, su certificación en materias de seguridad, como su membresía IATA y su experiencia como operador internacional, le permiten ser la aerolínea mejor posicionada de Venezuela para realizar una expansión internacional cuando las condiciones estén dadas.